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Protohistoria e Historia Antigua de la Península Ibérica

Terminología

Iberia

Empezamos definiendo el término Iberia: que es con el que las fuentes griegas a partir del s. VI a.C. definen a la península Ibérica.   

Aunque los griegos no conocían la totalidad de la península, si las costas del sur, sureste y levante, pero a través de los indígenas e información de los fenicios, conocen qué es la península Ibérica.  

Dicho término parece derivar del que definía una región del Cáucaso, la actual república de Georgia. Esa región se llamaba Iberia, y era conocida por los griegos.

Tenía dos características: por un lado ser una zona rica en metales, y por otro, para los griegos era el confín de su mundo conocido por la parte nororiental.  

Se piensa que al encontrar los griegos la península Ibérica, como es una zona rica en metales, y para los griegos el otro extremo del mundo conocido, la denominaron de la misma manera que a la Iberia caucásica, y de ahí el nombre que aparece en las fuentes a partir del s. VI a.C.  

Hispania

El segundo término es Hispania: y se trata de la denominación que los romanos daban a la península Ibérica, pero a pesar de que el término aparece en fuentes romanas, no es latino.   

Se han lanzado distintas hipótesis para definir el origen del término. Hoy día, el consenso de los investigadores se centra en el posible origen fenicio de la palabra. Si aceptamos ese origen del término Hispania, podemos saber qué significado encerraba, ¿qué querían definir por Hispania?   

Las hipótesis contempladas son que Hispania derivaría de i-spn-ya, habrá varias significaciones.   

  • La 1ª interpretación fue que se debería leer saphan. Si optamos por ese planteamiento, Hispania significaría “tierra de damanes o de conejos”.   
  • La 2ª interpretación sería que el término se leyera sphan, en cuyo caso la significación vendría a ser “la tierra del norte”.   
  • Recientemente se ha planteado otra hipótesis de spy = span, eso daría un significado de tierra de los metales.       

José Luís Cunchillos y José Ángel Zamora publicaron en 1997 Gramática elemental fenicia, postulan esta tercera hipótesis.  

Pero ¿Qué sucede con los territorios españoles no peninsulares?

Por lo que se refiere a Ceuta, Melilla y Baleares, la dinámica evolutiva que van a seguir es la misma que la de los territorios peninsulares.   

Hay momentos muy diferentes, con matices según zonas, sin embargo, con el caso de las Canarias la situación es opuesta, pues ninguno de los fenómenos externos a la P. Ibérica que influyeron en las poblaciones autóctonas afectaron a la población indígena canaria.  

Final de la Prehistoria e inicio de la Historia

Se han argumentado muchos conceptos, uno de ellos es el comienzo de la utilización de la escritura.   

Otros han afirmado que se trata del avance en la metalurgia lo que separaba dos épocas. 

También se postuló que podría tratarse de un desarrollo de técnicas agrícolas.

Realmente ninguno de esos tres factores sirve por sí solo para determinar el final de la prehistoria e inicio de la Historia antigua.   

Todos esos factores formarían parte de un lento proceso que Gordon Childe definió como revolución urbana.   

Dicha definición es matizada por un investigador español, Tarradell, que no está de acuerdo en llamar revolución a un proceso tan lento.  

Es cierto que se producen una serie de transformaciones que van a llevar a la génesis de organización de la vida, que tendrán a los núcleos pre-urbanos como centro del desarrollo de esa vida.   

Pero también es cierto que todo eso se produce a lo largo de un periodo de tiempo muy dilatado.   

Además no en todos los lugares podemos fechar el final de la Prehistoria y el comienzo de la Historia con las mismas dataciones.    

Protohistoria

Hay un término acuñado hace tiempo, el de protohistoria. Con el que se define al espacio de tiempo situado entre el final de la prehistoria y el comienzo de la historia.   

Las transformaciones que se verifican en las distintas sociedades son complejas y lentas, y por eso los historiadores y prehistoriadores llegaron al consenso de que no se cambia bruscamente, sino que se necesita un periodo de transición, este sería la protohistoria.   

Dicho periodo está caracterizado por el inicio de una serie de transformaciones que van desde unas formas de vida tribales, hacia un progresivo avance buscando la vida urbana.   

Durante la prehistoria se va a ir pasando de pequeños asentamientos hasta constituir un asentamiento de conjunto con otro tipo de organización interna.   

Además estas sociedades, quizás no tienen escritura, o quizás no la sabemos leer, pero sobre ellas hay información de otros pueblos con las que contrastar.   

Aquí nos encontramos con un mundo tartésico, que quizás tuvo escritura. Las fuentes griegas y romanas hablan de Tartessos y de los iberos.

Aún así los podemos enmarcar en la historia porque hay fuentes literarias que hablan de ellos.  

En ese período que en la Península Ibérica definimos como protohistoria, se va a pasar desde la prehistoria a la génesis de toda una serie de etnias y culturas, los llamados pueblos prerromanos, con los que se van a encontrar los romanos, y que ya podemos considerar históricos o adentrándose en la historia.  

Fechas en la Península Ibérica

Protohistoria

  • Desde el 750 o 650 a.C. (Inicio de la Edad del Hierro)
  • Hasta el 218 a.C. (Llegan por primera vez los romanos a la Península) 

Historia Antigua

  • Desde el 218 a.C. (llegada de los romanos)
  • Hasta el 711 d.C. (invasión musulmana de la Península).

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